Medio: El Ancasti
(Catamarca) - Fecha: 18/07/2005 -
Título: Intentos de suicidio revelaron aberrantes abusos de un
docente
El caso es investigado por el juez
catamarqueño Luis Alberto Zelaya
Intentos de suicidio revelaron aberrantes abusos de un docente
Todo se descubrió cuando una adolescente de 12 años intentó matarse
porque descubrió que su "novio" era casado. La investigación
determinó que se trataba del profesor de Lengua, con quien mantenía
relaciones sexuales estables.
El juez catamarqueño Luis Alberto Zelaya, a cargo de un Juzgado de
Instrucción en lo penal de la Capital Federal, procesó días atrás
a un profesor de Lengua porteño luego de que se lo acusara de los
delitos de promoción de la corrupción de menores agravada por su
calidad de encargado de la educación, al tiempo que le trabó un
embargo de 60.000 pesos sobre sus bienes ante la sospecha de que abusó
sexualmente y en reiteradas oportunidades de una adolescente de 12 años
de edad, alumna de un curso de su escuela.
El aberrante caso comenzó a
investigarse el 18 de junio pasado, cuando la adolescente fue atendida
en el Hospital "Enrique Tornú" de la Capital Federal por un
intento de suicidio con una gran cantidad de pastillas.
A poco de profundizar con la
investigación, la adolescente víctima admitió que este intento de
quitarse la vida -sumado a otros- se debía a que había descubierto
que su "novio" era casado. Y reveló que su presunto
"novio" era un profesor de Lengua de la escuela a la que
asistía.
Se trataría de Sergio Cleres, de unos
31 años, y que por la investigación desarrollada por el magistrado
porteño se le dictó la prisión preventiva.
Los testimonios y las pruebas que
llevaron al juez Zelaya a decidir el procesamiento de Cleres se
refieren especialmente a los dichos de la víctima, los datos
aportados por sus compañeras de clase e incluso por la defensa que
ejerció el imputado en la indagatoria.
Los abusos habrían comenzado en mayo
de 2003, cuando Cleres era docente de Lengua de la Escuela Nº 22, del
Distrito Escolar Nº 14 de la ciudad de Buenos Aires.
El docente había elegido la sala de
computación del establecimiento como lugar de encuentros con la
menor. Allí, según el dictamen del juez al que El Ancasti tuvo
acceso, el docente llevaba a la menor para besarla y realizarle
tocamientos impúdicos, previo cerrar la puerta con llave. El mismo
lugar habría sido el ámbito en el que Cleres inició sexualmente a
la menor y donde la habría incitado a realizarle sexo oral.
Pruebas
Los testimonios en contra del docente
fueron, a consideración del magistrado, lapidarios. En primer lugar,
tres compañeras de la alumna dijeron que veían salir "a M. de
la sala de computación con la boca roja", que "primero salía
el 'profe' y después ella, para disimular" y que era frecuente
"verla con Sergio, incluso, ellos decían que andaban
juntos".
Luego se corroboró que en el verano,
el acusado llevó a la menor a diversos albergues transitorios de las
calles Quiros y Andonaegui de la ciudad de Buenos Aires, donde también
la incitó a realizar intercambios de pareja con otras dos parejas de
hombres de 30 años y mujeres adolescentes de no más de 15 años.
"Se cuenta con suficientes
elementos -asegura el juez en su fallo para fundar la corrupción de
menores- para estimar que las conductas reprochadas a Cleres tuvieron
inicio mientras la menor contaba con 12 años y el incuso era docente
de la institución educativa a la que ésta concurría. Siendo todos
estos actos -tanto por la progresividad de su contenido sexual, su
reiteración en el tiempo y la precoz edad de la víctima-
objetivamente hábiles para torcer el normal desarrollo de su
sexualidad"
En su descargo, el docente aseguró que
"cuando las cosas se pusieron un poco más graves, decidí hablar
con su madre" para señalarle que tenía buenas intenciones con
la menor y que realmente la quería además de señalarle que no quería
aprovecharse de ella. "Y la madre asintió la relación",
llegó a asegurar Cleres en su declaración.
Como respaldo de su defensa, el docente
presentó diez páginas de una conversación de chat en Messenger que
habría mantenido con una amiga de la adolescente abusada, en la que
sostuvo que se hace referencia a que "M. ya había tenido
relaciones sexuales con otros chicos del barrio".
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